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miércoles, 18 de noviembre de 2015

EUROPA, EN LA ESQUIZOSIS

La esquizosis europea nos lleva a llorar a los muertos, cantar La Marsellesa, manifestarnos en las calles, tocar al piano Imagine y hasta criticar cuanta decisión política se tome contra el terrorismo yihadista del #ISIS. Lo estamos viendo reiteradamente en suelo sirio, pero también en Iraq, Afganistán, Niger, Nigeria, así como más recientemente en París y otras capitales de la UE.

Y sin embargo, nos nos damos cuenta que estamos en una guerra, tal vez en una cruzada, santa o atea, pero en definitiva en una contienda sangrienta. Y esta guerra no empezó con la invasión bélica de EEUU en Irak sino mucho antes. Ya lo dicen las estadísticas pero nuevamente la esquizosis nos ciega. En el 2050 el Islám tendrá la misma cantidad de fieles que el Cristianismo. En Europa además, la población musulmana se prevé que aumente en un 63% hasta representar el 10% de los longevos europeos, según ciertos estudios.



No es la primera vez que alerto del exterminio lento de los europeos por la caída en picado de la descendencia. Pero tampoco de la invasión pacífica de la cultura musulmana en suelo europeo. Ya no sólo con la procreación numerosa de todos nuestros nuevos convencidos de credo musulmán, sino también por  aquellos reiterados edictos del #Daesh en favor de reconquistar Europa y hasta el Al-Andalus. Otra manera subliminal está incluso en la repostería. El célebre croissant es un invento otomano que apreciamos en las horas del desayuno y que representa la media luna del Islám. Parece una tontería pero entre el paulatino  exterminio de la cultura cristiana, la acelerada procreación de almas musulmanas, el consumo de  croissants y los reiterados atentados yihadistas, Europa tiene un serio problema.

A este problema se le añade  la falta de voz y consenso en materia de defensa, política exterior, de respuesta a la llegada de refugiados, de integración de población extranjera y ¡de actuación! para detener los sangrientos atentados contra inocentes.

Buscar en la raiz, está muy bien. Pero Europa se caracteriza por dormirse en la búsqueda de los orígenes y el Génesis de las cosas, tanto del bien como del mal. Y cuando alguien actúa, como estos días vemos en París al llevar a cabo bombardeos contra los rebeldes yihadistas en Siria, nos parece inadecuado porque nos compromete a todos.

En tiempos de paz Europa es tan petulante, coqueta y fatua al  presumir de unidad, pero cuando llega el momento  mojamos el papel del tratado de la Unión y de la OTAN, saliendo a relucir la variopinta variedad de intereses nacionales. Nuevamente la falta de consenso, por enésima vez, desde el conflicto en los Balcanes, Ucrania, Oriente Medio, Siria, el de los refugiados, o la crisis monetaria, Grecia, Cambio Climático o el demográfico, los nacionalismos etc pasando por los golpes del terrorismo (sea del que sea de ETA, Al-Qaeda, el yihadista) nos tambalea hasta el esperpento.  Como siempre, los frentes se agudizan y serán nuevamente EEUU, Rusia, China, etc quienes asuman la responsabilidad que eludimos.

Otra de las muchas incoherencias: vender armas a los mismos que atentan contra nuestros intereses nacionales. En otros damos el visto bueno a la entrada de aquellos capitales que financian el ISIS, procesos separatistas o incluso las mismísimas camisetas de algunos clubes de fútbol.

Me temo que sólo aquí en la vieja Europa nos hemos creído al pie de la letra eso del "pecado original" hasta las últimas consecuencias y el cristianismo europeo, embriagado en su anfibología, es incapaz de ser consecuente en sus pensamientos, verbos y obras.

La esquizosis europea nos puede salir cara, muy cara y terminar de dinamitar de una vez por todas la civilización occidental.







domingo, 16 de enero de 2011

EL HIPERBATUM ESPAÑOL PARALIZA A LA JUVENTUD AUTISTA


(Los jóvenes de antes, ya no son como los de ahora)


Desde hace fechas estamos asistiendo a una serie de manifestaciones y revueltas estudiantiles en contra de la casta política, la crisis económica, el paro, la corrupción y en algunos casos por la falta de nuevos valores. Varios son los países cuya juventud se ha animado a salir a la calle a verbalizar y escenificar sus impotentes demandas y dar un toque de atención a la opinión pública. Así lo hemos observado en los últimos meses en países como: Grecia, Francia, Reino Unido, Italia, pasando por Argelia , Túnez, Yemen o el más reciente Egipto entre otros.

De alguna manera, se ha ido rememorando un nuevo mayo del 68 que cuestiona el liderazgo de los políticos, dirigentes, empresarios, sindicalistas, ministros de la Iglesia, empresarios, académicos y especuladores del dinero -tanto nacionales como europeos- para gestionar la actual crisis multidisciplinar más grave en generaciones. La falta de líderes, ha desembocado en un enfrentamiento entre la cultura cristiana y la musulmana que ha dado pie a los golpes terroristas de Al-Qaeda en Occidente.

Pues bien, con tanta intranquilidad globalizada de la juventud y de las marcas clima-reivindicativas, España parece vivir con indiferencia su inconformismo y apatía general, a pesar de no ser ajena sino sufrir en propia carne los escarnios de todas las crisis en una. Sin embargo, el autismo de la juventud española salta gravemente a la vista en comparación con sus vecinos generacionales. Aquí en España no sólo lamentamos el paro juvenil más elevado de la UE (40%), sino la proliferación de la generación ni-ni (ni trabaja ni estudia), con uno de los índices de fracaso escolar más altos según el Plan Bolonia, que tratan de sortear con el botellón y refugiándose en el hogar familiar tras las redes sociales. Nunca antes habíamos contado en España con la juventud mejor preparada (al menos desde el punto de vista académico), pero sin embargo menos reivindicativa, más indiferente y anestesiada desde la invención de la plancha de vapor.

Hoy en día, en plena revolución digital, llama la atención que mientras en otros países estos mismos jóvenes ponen el grito en el cielo y se movilizan en defensa de valores, libertades y derechos constitucionales como el trabajo y hacen tambalear a las instituciones, el hipérbatum español lleva tiempo paralizando al honor del joven hispano, que a modo de pasquín parece no haberse percatado de nada y como el verbo en latín, espera hasta el final para conjugar su ira.

Esta voz imberbe del autista hace que la crisis en España entre los jóvenes y los actores políticos más adultos (enzarzados estos últimos por la defensa a ultranza del "estatus-quo" a cambio de no perder sus privilegios pese a hundirnos en una mayor miseria) agrave aún más la salud mental y fisiológica del pusilánime paciente español. Como viene observándose en los últimos años con la clase política dirigente, la inacción general (de unos y otros) está siendo reemplazada por la intervención de otros protagonistas externos. Dudo que ésta sea una solución que favorezca a los futuros herederos y los despierte de la vieja gramática latina.