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viernes, 18 de noviembre de 2016

LA INTELIGENCIA DIGITAL Y EL BIGDATA DAN EL TRIUNFO ELECTORAL POR VEZ PRIMERA

La actualidad nos demuestra que para "vencer" no se trata de estar en los medios (online / offline)  sino de emplear la inteligencia digital. Es decir,  saber interpretar los BigData para obtener el voto de confianza del público, en este caso de los electores a través de la predicción del voto (Get Out the Vote), como hemos tenido ocasión de constatar en las últimas elecciones presidenciales de EEUU. 

El triunfo de Donald Trump nos ha de llevar a reconocer que a diferencia de las últimas presidenciales de Barak Obama que arrasó las redes sociales con el lema "Yes, We Can" o en otras muchas citas electorales en el mundo, hoy en día por vez primera se ha impuesto la estrategia del análisis de datos BigData y la compra de medios o espacios publicitarios allí donde hace falta reforzar la presencia mediática del candidato.


Resulta fácil predecir por consiguiente que el análisis predictivo de datos , ya sea para unas elecciones (o para el lanzamiento de una marca como alternativa), va a requerir disponer de todo un equipo humano competente en inteligencia digital capaz de leer entrelíneas y saber interpretar datos allá donde nunca se ha auscultado. La potencialidad de los datos requiere análisis, análisis y análisis y cada vez menos intuición, para tomar las decisiones acertadas y anticiparse a la realidad. Este podría ser una sucinta interpretación del jefe de la campaña electoral del presidente electo Trump, Brad Parscale, quien pasará a la histori por haber sido uno de los personajes más predictivos en unas de las elecciones más polémicas en el mundo. Este gurú del marketing online ha permitido que el no menos polémico magnate de las finanzas norteamericano saliera invicto de las últimas elecciones presidenciales en el hoy por hoy país más poderoso del planeta. 




Algún mérito hemos de reconocerle a Parscale y admitir la potencialidad de la inteligencia artificial que aquí en Europa se echa en falta (tal y como por cierto bien apuntaba hace más de un año Ignacio Sánchez-León en su obra titulada "EL IDIOMA DIGITAL:de la digitalización de la economía al Made-in-Spain-Digital" en su capítulo dedicado justamente a la "Inteligencia Digital" o la sugerencia de crear en el seno de las empresas españolas una especie de "Consejo Asesor Digital Externo" para favorecer la transformación digital)


miércoles, 18 de noviembre de 2015

EUROPA, EN LA ESQUIZOSIS

La esquizosis europea nos lleva a llorar a los muertos, cantar La Marsellesa, manifestarnos en las calles, tocar al piano Imagine y hasta criticar cuanta decisión política se tome contra el terrorismo yihadista del #ISIS. Lo estamos viendo reiteradamente en suelo sirio, pero también en Iraq, Afganistán, Niger, Nigeria, así como más recientemente en París y otras capitales de la UE.

Y sin embargo, nos nos damos cuenta que estamos en una guerra, tal vez en una cruzada, santa o atea, pero en definitiva en una contienda sangrienta. Y esta guerra no empezó con la invasión bélica de EEUU en Irak sino mucho antes. Ya lo dicen las estadísticas pero nuevamente la esquizosis nos ciega. En el 2050 el Islám tendrá la misma cantidad de fieles que el Cristianismo. En Europa además, la población musulmana se prevé que aumente en un 63% hasta representar el 10% de los longevos europeos, según ciertos estudios.



No es la primera vez que alerto del exterminio lento de los europeos por la caída en picado de la descendencia. Pero tampoco de la invasión pacífica de la cultura musulmana en suelo europeo. Ya no sólo con la procreación numerosa de todos nuestros nuevos convencidos de credo musulmán, sino también por  aquellos reiterados edictos del #Daesh en favor de reconquistar Europa y hasta el Al-Andalus. Otra manera subliminal está incluso en la repostería. El célebre croissant es un invento otomano que apreciamos en las horas del desayuno y que representa la media luna del Islám. Parece una tontería pero entre el paulatino  exterminio de la cultura cristiana, la acelerada procreación de almas musulmanas, el consumo de  croissants y los reiterados atentados yihadistas, Europa tiene un serio problema.

A este problema se le añade  la falta de voz y consenso en materia de defensa, política exterior, de respuesta a la llegada de refugiados, de integración de población extranjera y ¡de actuación! para detener los sangrientos atentados contra inocentes.

Buscar en la raiz, está muy bien. Pero Europa se caracteriza por dormirse en la búsqueda de los orígenes y el Génesis de las cosas, tanto del bien como del mal. Y cuando alguien actúa, como estos días vemos en París al llevar a cabo bombardeos contra los rebeldes yihadistas en Siria, nos parece inadecuado porque nos compromete a todos.

En tiempos de paz Europa es tan petulante, coqueta y fatua al  presumir de unidad, pero cuando llega el momento  mojamos el papel del tratado de la Unión y de la OTAN, saliendo a relucir la variopinta variedad de intereses nacionales. Nuevamente la falta de consenso, por enésima vez, desde el conflicto en los Balcanes, Ucrania, Oriente Medio, Siria, el de los refugiados, o la crisis monetaria, Grecia, Cambio Climático o el demográfico, los nacionalismos etc pasando por los golpes del terrorismo (sea del que sea de ETA, Al-Qaeda, el yihadista) nos tambalea hasta el esperpento.  Como siempre, los frentes se agudizan y serán nuevamente EEUU, Rusia, China, etc quienes asuman la responsabilidad que eludimos.

Otra de las muchas incoherencias: vender armas a los mismos que atentan contra nuestros intereses nacionales. En otros damos el visto bueno a la entrada de aquellos capitales que financian el ISIS, procesos separatistas o incluso las mismísimas camisetas de algunos clubes de fútbol.

Me temo que sólo aquí en la vieja Europa nos hemos creído al pie de la letra eso del "pecado original" hasta las últimas consecuencias y el cristianismo europeo, embriagado en su anfibología, es incapaz de ser consecuente en sus pensamientos, verbos y obras.

La esquizosis europea nos puede salir cara, muy cara y terminar de dinamitar de una vez por todas la civilización occidental.







lunes, 29 de junio de 2015

LA CRISIS HELANA DENOTA QUE EUROPA ESTA MAS DESUNIDA QUE NUNCA

La crisis griega no se puede contemplar como un hecho aislado que puede afectar tangencialmente el proceso de construcción de la casa común europea y provocar algunas turbulencias pasajeras. Al contrario la crisis de Grecia  y la imposibilidad de consensuar un acuerdo con la troika por el pago de su deuda externa, dará alas a los críticos del partido del primer ministro británico Cameron  en contra de la UE y a favor de votar en el próximo referéndum de una salida del Reino Unido de las instituciones comunitarias.



Los dos frentes abiertos en la UE, uno por el sur (Grexit) y otra por el Norte (UK-exit) -aunque por razones distintas-, abre unas brechas que puede llegar a zozobrar el euro. La falta de un liderazgo europeo claro, los egoísmos nacionales y la enorme burocracia en la que se ha convertido las instituciones comunitarias para afrontar cualquier brete fuera de programa (política de seguridad, exterior, económica, etc) es la mejor pócima que beneficia a sus principales competidores: EEUU, China y Rusia.

A la crisis de deuda helena hay que añadir el ascenso de  partido emergentes populistas y nacionalistas así como las tensiones territoriales en algunos estados del Este europeo  protagonizadas  por el líder ruso Putin -que como en España demandan gratuitamente su independencia para supuestamente poner remedio a sus problemas domésticos vestidos de folclore o volver como en Rusia a recuperar su hegemonía mundial. Por otro lado, el expansionismo del terrorismo islámico por el viejo continente está cuestionando el espíritu cristiano de la vieja Europa y torpedeando los últimos siglos de convivencia pacífica. Hay que recordar que en Europa ya conviven con nosotros más de 20 millones largos de musulmanes repartidos por toda la UE. Tendencia creciente.

Países candidatos de ingreso como Turquía parecen perder interés por formar parte de esta comunidad europea que pierde brillo en el escenario internacional. Incapaz de ponernos de acuerdo con el uso de la tarjeta sanitaria europea, una unidad económica real, fiscal, bancaria, postal, de pensiones, laboral, de prestaciones sociales, o para unificar criterio frente al Cambio Climático, o sobre la digitalización de la economía, etc hacen 50 años después de la creación de la unidad europea que la popularidad del proceso de construcción comunitaria decaiga. Sin en otros tiempos el fin de la II Guerra Mundial nos unió, hoy la UE no ha impedido: otras guerras bélicas a las puertas de casa (Balcanes, Ucrania, Georgia y otras repúblicas caucásicas de la extinta URSS),  la falta de mediación en  conflictos internacionales en Oriente Medio o incluso la fallida gestión ante llegada masiva de inmigrantes de varios continentes por varios flancos meridionales europeos.

Todas esas crisis (europeas, domésticas e internacionales) denotan que la UE está más dividida que nunca. El euro cuestionado entre algunos socios, el Acuerdo de Schengen revocado temporalmente, la crisis del ébola en Africa causó pánico pero impidió coherencia y el colapso de alguna economía no hace si agudizar el panorama. Lo malo es que la UE parece  haber llegado a punto de no retorno ante la ausencia de un liderazgo político en su seno. Hay muchos líderes nacionales, pero ninguno que anteponga los intereses europeos a los nacionales. Ni siquiera en el plano espiritual. Es el actual Papa Francisco de origen porteño quien por primera vez en muchos años parece haber dado el paso  al frente desde el Vaticano en algunas cuestiones morales y éticas del mundo. En resumen, Europa, así no !