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miércoles, 18 de noviembre de 2020

LA MUTACION DEL CAPITALISMO HACIA LA HUMANIDAD 2.0

El comunismo fracasó con la caída del Muro de Berlín y el telón de acero. El capitalismo, que se creía vencedor tras el fín de la guerra fría, está en sus peores momentos. No está siendo capaz de dar respuesta a los principales retos que azotan al mundo desde el siglo XX, como son las guerras, la hambruna, la pobreza pero también las crisis económicas y pandémicas, el paro y la lucha contra el cambio climático que amenaza con hacer pedazos el planeta, acrecentando las desigualdades, poniendo en peligro la democracia y las libertades. Lo malo, es que el capitalismo está sufriendo un proceso de mutación sin que se vislumbre el decorado del final del túnel  ante la inminente eclosión de la Humanidad 2.0

 

Después de haber certificado el fracaso del comunismo con la caída del Muro de Berlín y el telón de acero, me he vuelto más capitalista que nunca. Al menos es el único sistema hoy por hoy que respeta los derechos fundamentales, las libertades y el Estado de derecho con todos sus defectos.

 Ahora bien, este capitalismo en sus diversas facetas (anglosajón, renano, autoritario chino) tiene sus defectos incorregibles no sólo desde su expansión en Occidente al término de la II Guerra Mundial, y en especial, desde las dos últimas crisis más agudas tras la gran contienda: la del 2008 con el estallido de la burbuja hipotecaria y la actual del 2020 a consecuencia de la pandemia del corona covid.

 

Pero el capitalismo que estamos acostumbrados a conocer, al menos en Europa, con el Estado de bienestar y el sufrago de prestaciones sociales, es insostenible. Ha fallado en reajustarse, en gestionar las crisis económica, humanitaria, pandémica y la climática, esta última a la que nos negamos a buscar soluciones por no “molestar” al poderoso lobby del petróleo. Hemos degradado tanto el ecosistema como nunca antes que hemos exterminado una parte considerable de la biodiversidad en las últimas generaciones. Por si no fuera suficiente, cerca de otras 17.000 especies se encuentran actualmente en peligro de extinción por acción de la mano del hombre.

 

El holocausto ecológico, empeorado con el consumismo capitalista, el derrochismo mayúsculo del patrimonio natural y el calentamiento global a través de las emisiones de CO2, amenazan con acabar literalmente con la vida en el planeta azul. Pese a todo, llevamos más de 20 años buscando soluciones entre los países contaminantes (capitalistas y no capitalistas) de forma imposible por falta de quorum. Lo malo es que la degradación prosigue  a marchas forzadas. Las disputas supranacionales se trasladan a los gobiernos de las naciones que cada cual antepone sus intereses domésticos a los consensos globales. En el seno de la UE nos fijamos unas metas que cada país miembro acata, incumple o endurece a su manera. Nunca es urgente ni prioritario acabar con el impacto ambiental y los desastres que afectan ya hasta el mismo salón de casa. Según fuentes de las Naciones Unidas *, en los últimos años los desastres se han  multiplicado, así como el número de víctimas y las pérdidas económicas se acercan a los 5 trillones de dólares. Ante esta nueva normalidad, el mundo mayoritariamente capitalista parece no inmutarse.

 

 

 

 

*Fuente: UNDRR (Oficina ONU Reducción Riesgos de Desastres), 2020

 

 

 

Con la pandemia del covid pasa algo parecido. Al número de contagios y fallecimientos se le une la miseria que ya padecían los países pobres del Tercer Mundo y el fortísimo impacto de los desastres ecológicos sobre sus propias pieles. El primer mundo demasiado preocupado con sus problemas como para atender a los del hemisferio sur, aunque no se cansan de dar lecciones sobre los beneficios del capitalismo y la libertad del mercado. De la solidaridad (moral, política y humanitaria) hace años que nos hemos apeado. Sin embargo, como en muchos temas claves de la geopolítica global, nos negamos una vez más a afrontar in situ las consecuencias de los desplazados, migrantes y refugiados masivos que irán en aumento conforme avance el tiempo.

 

En otro igual o menos importante aspecto constatamos el malogrado modelo del capitalismo moderno con la revolución eco-digital. Los procesos productivos de antaño aún vigentes se resisten a la digitalización del futuro. Prueba de ello, es que la irrupción masiva de la IA, la robótica, el machine learning etc están dejando en cueros al sector secundario clásico: desde la industria agro-alimentaria, energía, transportes, vivienda, educación, sanidad, servicios, hasta incidir en la paz social y relaciones interpersonales. Lo malo de ello, es que el capitalismo se resiste a la madre de todas las revoluciones con la Industria 4.0, que ya está haciendo mella en  los actuales modelos productivos analógicos y pidiendo el paso a una nueva industria, procesos y modelos de gestión revolucionariamente horizontales. La resistencia es comprensible, pero negar la realidad con la crisis actual, el cambio climático, los enfrentamientos polarizados y la falta de entendimiento no contribuyen precisamente a respirar con tranquilidad.

 

No sólo nos jugamos ciertos privilegios del capitalismo sino el temor de adentrarnos en un túnel sin decorado final. Pero no por ello, nos podemos resistir al progreso de la humanidad 2.0 aunque  el sistema capitalista y sus exponentes políticos, más que adelantarse al futuro se aferran al pasado, haciendo uso del  lema: “Si fue bueno durante tanto tiempo en el pasado por qué cambiar las cosas”. Para Frank Thelen, famoso emprendedor alemán de startups y bestseller, lo tiene claro: Si EE.UU hace tiempo que lidera a nivel mundial la nueva economía, China le sigue muy de cerca, pero Europa ha quedado rezagada por remolona ante la falta de iniciativas estatales para fomentar la nueva economía, las incubadoras, líneas de crédito barato, capital riesgo, creación de regiones especiales para acoger emprendedores digitales, y la torpeza adicional de gobiernos tanto regionales como locales de atraer el talento innovador. 

 

Thelen pone como ejemplo la provincia china de Shenzen que en pocos años ha dejado de ser una decadente ciudad pesquera de 300.000 habitantes a convertirse en la nueva Silicon-Valley asiática con 40 millones de habitantes y más de dos millones de empresas tecnológicas registradas. “China ha sabido combinar el poder del Estado con el sistema educativo y política de natalidad para dar un salto cuántico en determinados sectores hasta  ser un motor mundial en el campo de la IA”, exclama. La decadencia de Europa, como no espabile, estará condenada al ostracismo postcapitalista  y en todo caso a padecer con todas las consecuencias la Florida de la Tercera Edad en el sur del continente (con el permiso del covid).

 

 

El capitalismo, aún imperfecto, es un sistema fallido, pese a que  investigadores del Real Instituto Elcano afirmen contundentemente que el “capitalismo es el único sistema posible”. Lo malo es que tampoco existe por el momento otro modelo conocido al que aspirar salvo el que suspiran aquellas figuras mediáticas por el comunismo quebrado del siglo anterior y con efectos nocivos aún mayores para sus prosélitos. Ni siquiera la socialdemocracia más moderada  levanta cabeza en los últimos 15 años a tenor de lo que se observa en Europa. La alternativa no se vislumbra fácilmente y en especial por la ineptitud por alcanzar consensos globales. El egoísmo  antipatriótico de Europa nos enfrenta con el de EEUU, China y Rusia. Hay pensadores (capitalistas) que sostienen por todo eso que la clase política ha dado todo de sí. En España, podríamos suscribirlo al completo, visto el panorama de despropósitos y la nefasta gestión de todas las crisis superpuestas. 

 

Los partidos políticos, nacidos del capitalismo, llevan años, decenios, generaciones sin atreverse a acometer las reformas estructurales por miedo a perder votos. Un prusiano como Bismarck fue el que introdujo los seguros sociales y las pensiones para la vejez en Alemania hace más de 120 años que luego emularon todo tipo de regímenes. La oposición siglo y medio después, hoy reivindica algo y mañana niega su aplicación sin rubor alguno. A escala comunitaria no hace falta que me extienda mucho. Las disputas nacionales se extienden a los acuerdos fallidos por falta de consenso. Cuando no es por defender los intereses del eje París-Berlín (por no decir descaradamente de Alemania), es por los ejes de los periféricos en el Este o en el Sur de Europa. El caso es que las tremolinas impiden tomar medidas y lo que es peor, implantar las ayudas urgentes para paliar el paro masivo, la llegada de migrantes, la extensión de barrios de miseria, el fin de las clases medias, las muertes y los efectos anestésicos del covid por desidia de las autoridades. En vez de reconocer los millares de muertes, hay cancillerías que incluso presumen de las vidas salvadas para blanquear las monstruosas cifras de defunción .

 

Pero si no damos una oportunidad a la clase política como elemento de democracia representativa es como cuestionar el capitalismo. No sabemos quién debería tomar la batuta. Demasiados ejemplos de inacción europea hemos sufrido en el viejo continente como para pensar que podemos mirar eternamente a nuestro aliado EEUU para que nos saquen las castañas del fuego del pasado, como las guerra en Yugoslavia, Georgia, Ucrania, Afganistán, Iraq, Siria, el terrorismo, la crisis del euro, los refugiados, la pandemia del covid, el cambio climático, la hambruna en Africa, Oriente Medio o las dictaduras en Latinoamérica.

 

Suplir los partidos políticos y al capitalismo por algo aún amorfo es demasiado osado. La democracia capitalista nació y se propagó para poner fin al feudalismo, el poder de la Iglesia y posteriormente las dictaduras fascistas y comunistas de Marx y Engels. Sin embargo ha sido incapaz en lo que llevamos desde el siglo XX de imponer la paz y acabar con los estallidos bélicos, el masivo desempleo, las hambrunas, los conflictos de los mercados, la explosión de la deuda y, más recientemente, la pandemias y el holocausto ecológico. ¿Qué pasará cuando se emprenda la revolución digital y descomponga la economía sin una receta sólida de empleo para la humanidad 2.0?

 

El ecumenismo religioso -que sería lo deseado en el plano político-, también lo viene intentando desde el siglo XIX sin lograrlo y los cismas perduran. La alternativa tampoco puede regresar al pasado. Pero pensadores cum laude constatan que no podemos seguir como hasta ahora, porque en vez de arreglar nuestros problemas los agrandamos. El agua nos llega literalmente al cuello y no sólo por las riadas y el deshielo. El célebre economista norteamericano de origen austro-checo de la escuela de Harvard, Joseph Schumpeter, ya predijo en 1942 el fin del capitalismo al ver inviable que todas las mujeres usaran medias de lycra. Pretender socializar el derroche consumista, las desigualdades, el endeudamiento, el descontrol del paro, los conflictos y las múltiples crisis ahondando la miseria por extasiar las ubres del Estado del bienestar, tampoco es viable en el capitalismo actual como constatamos. La globalización, resultado del capitalismo hiperconectado, agrava el panorama.

 

Fracaso o no, si el Capitalismo en el siglo XXI de la era eco-robótica y el dinero digital no es capaz de dar respuestas duraderas y salvar al mundo de las guerras, de la hecatombe planetaria, y de idear un nuevo modelo productivo sostenible postcovid podría estar encaminándonos hacia un abismo insalvable. A esto no ayuda, las continuas disputas ideológicas hiperventiladas  en el  seno de las agonizantes organizaciones internacionales desde hace años. Lo que no vislumbra el final de la mutación.  

 

Como humanista convencido, había creído incrédulo de mí, que la humanidad, con independencia de creencias y postulados ideológicos, sería capaz de un bienestar sostenible ético. Pero el capitalismo postcovid descarbonizado más cercano igual lo agrava. La incapacidad de nuestros gestores no infunda mucha confianza. Las tan cacareadas democracias participativas y una hipócrita gobernanza son un camelo si nos limitamos a los hechos. En una charla con inversores, uno de los fondos de inversión australiano más potentes del mundo, el Macquiarie Private Bank, confesaba que: “El capitalismo convencional ha muerto o por lo menos está mutando hacia una nueva versión del comunismo”.

 

El sistema de bloques, como en la guerra fría, Occidente versus Asia, Capitalismo versus Comunismo capitalista, pero vigente 30 años después de la caída del telón de acero, tampoco son la solución. El multilateralismo que echó andar con la conferencia de Bretton Woods hace 70 años sentando las bases de las Naciones Unidas (ONU), el Banco Mundial y el FMI, no está arrojando todos los resultados esperados con la pandemia y la crisis desatada y tampoco parece muy apta para dar paso a la era de la IA sin abrazar la austeridad de los capitalistas renanos con los que más simpatizamos. 

 

Lo único que creemos saber algunos, cualquiera que sea el patrón que emerja tras el Capitalismo,  es que ha de asumir un mínimo de trazos, como: salvar la vida (humana y animal) del planeta como prioridad primera sin más demora, acabar con las hostilidades, implantar la paz duradera universal, erradicar las hambrunas, las desigualdades,  las migraciones económicas, la despoblación y contener la alta natalidad como premisa de garantizar un mínimo de bienestar colectivo. Esto unido a afrontar la era cognitiva sobre los efectos de la IA y explorar vida humana en los confines de nuestra Via Láctea. Obviamente, negarse a todo ello, sería acabar con la poca vida (inteligente) que conocemos en la Tierra y autodestruirnos. Como decía Janine Wissler, del partido alemán DieLinke (comunistas reformados) en una reciente entrevista: “El final del capitalismo no tiene que significar el final de la historia”. En efecto, la historia  tiene que continuar.

 

 


domingo, 9 de febrero de 2020

¿POR QUE LA LUCHA CONTRA DEL CAMBIO CLIMATICO Y LA ECONOMIA VERDE SON UNA OPORTUNIDAD PARA LAS PYMES?

La globalidad y la revolución digital no son incompatibles con la lucha contra el cambio climático. Las actividades y nuevos oficios en torno a la denominada economía verde, en un entorno global y digital, serán más que un riesgo una oportunidad para las Pymes. Fuente de innovación, empleo, riqueza, seguridad y estabilidad entre otros.

Si queremos que Europa con sus 450 millones de consumidores sea un contrapunto a EE.UU., China y el resto de potencias emergidas, las PYMES tienen unas ocasión de oro y las fuerzas políticas una enorme responsabilidad atrasada. Y es que aunque se nieguen, la descarbonización de la sociedad será un imperativo tarde o temprano. No nos engañemos, las próximas guerras ya no serán por el petróleo sino por mantener intactas espacios naturales, donde respirar, reproducirnos y alimentarnos de forma sostenible.

Las consecuencias de tantas emisiones de C02 a la atmósfera las estamos viendo a diario. Nadie y ningún país por grande o pequeño que sea es ajeno. Vivimos en propia carne lo que algunos denominan holocausto ecológico, emergencia ecológica, crisis ecológica. Con o sin esos apelativos, lo que es patente es que padecemos un acuciante riesgo de seguridad: nacional y global a causa de la destrucción del patrimonio natural.

En esta crisis que nos urge a actuar por una descarbonización acelerada, la economía y el bienestar social han de seguir funcionado pero sin interrupciones. Por eso, economía y ecología han de considerarse no como dos términos antagónicos sino al contrario. El cambio de paradigma nos demostrará que traerá crecimiento, empleo, riqueza y prosperidad si se consigue parar la destrucción del planeta. Sir Nicholas Stern, ex economista jefe del Banco Mundial, ya calculó que la lucha contra el cambio climático nos costará alrededor del 20% del PIB mundial. Más caro nos resultará a los países quedarse de manos cruzadas, tanto en términos contables, como en vidas humadas, desastres, destrucción de biodiversidad y de zonas aptas para la vida.
Hay quienes apelan a un Green New Deal en Europa, pero también en el resto del mundo, como una oportunidad para el crecimiento, el empleo y la vida sin carbono.


Se calcula que para salvar el planeta el 75% del combustible fósil debería dejar de explotarse. Dado que las empresas cotizadas de gas, petróleo, carbón dejarían de ingresar algo menos de 10 billones de dólares y que a la banca mundial podría afectarle sobremanera tal burbuja, entendemos la resistencia de los lobistas y de las clases dirigentes.
Aunque cada vez más entidades financieras privadas parecen secundar los fondos verdes, aún mantienen en portfolio inmensas sumas en activos que carbonizan la atmósfera. ¿De qué sirve el dinero sin vida en la Tierra?

En España como en Europa nadie se ha atrevido hasta la fecha con aprobar una Ley de Cambio Climático. Y por eso, la economía verde y digital del futuro están en punto muerto, por la resistencia al cambio y las interminables disputas políticas. 

Aspirar a una reducción del 50% del nivel de emisiones en Europa en el año 2050, es poco ambicioso. España no puede esperar a reaccionar cuando actúe Europa. Somos uno de los países de menor conciencia y más contaminante tanto acústicamente, lumínicamente, como en derroche de recursos hídricos y de agricultura intensiva que menosprecia el patrimonio ecológico, pese al liderazgo relativo en renovables. Sólo China en el 2018 invirtió más de 100.000 millones de dólares en energías limpias (frente a los 6.800 millones de España). Las cifras de negocio de empresas renovables en España apenas representan un 1% del PIB nacional (frente al 11% del sector del turismo, el 10% automoción, el 10% construcción o  el 13% químico-farmacéutico: todos ellos con importantes índices generadores de C02).

Las renovables en España dan empleo a menos de 80.000 trabajadores. Las previsiones apuntan a un aumento hasta los 200.000 en una década. Otras predicciones cifran en cerca de 2 millones de empleos nuevos si España apostara más decididamente por la economía verde. En ello, la banca tiene una gran responsabilidad si favoreciera los créditos verdes, fondos de inversión libres de C02 y descontaminando su cartera de activos fósiles. Demasiada poca importancia se le da al tema desde las filas políticas para que las PYMES y emprendedores apuesten más decididamente por lo verde sin un marco regulatorio seguro y una política industrial favorable hoy por hoy inexistente. Por cierto, algo similar podríamos decir de la economía digital, que serán sin duda dos de los motores económicos de la economía mundial, en vez de seguir ensimismados en las clásicas industrias del siglo pasado.



La economía eco-digital del futuro de seguro revolucionará el concepto del trabajo y la formación, la gobernanza, el cálculo de la renta nacional (PIB ecológico),  favorecerá la innovación, los emprendedores, la aparición de nuevos oficios, nichos de mercado, empleo, ingresos y recaudación, permitiendo un planeta más seguro y con vida, garantizando el cambio generacional, financiar el estado de bienestar, el pago de las pensiones y la cultura de la tercera edad. Las PYMES son clave por su impacto en el bienestar individual y colectivo. Cuanto antes actuemos antes reduciremos la hipoteca.

lunes, 10 de diciembre de 2018

EL ESTADO DE BIENESTAR EN EUROPA ESTA EN CUESTION

La llegada de movimientos y partidos populistas, la desafección por las formaciones clásicas y las fallidas recetas socialdemócratas a los tiempos de crisis ponen de manifiesto una cosa: el estado de bienestar en Europa está en serio riesgo.

Otros fenómenos como la globalización, la digitalización de la economía, la baja natalidad de los europeos y el impacto del cambio climático fomentando también la migración, no han hecho sino acelerar el cambio de paradigma de la “economía social de mercado” (nacida a raíz de la II Guerra Mundial en Alemania para costear ayudas a los más débiles con prestaciones sociales y el welfare state o Estado de bienestar que conocemos).


Las políticas socialdemócratas hacia las clases más desfavorecidas, en ocasiones clonadas también por partidos conservadores o neoliberales, se han mantenido prácticamente intactas hasta la aparición de la más grave crisis económica en Europa en 2008 con la quiebra de Lehman Brothers. 

En el caso de España, nuestro estado de bienestar, flaco en comparación con nuestros socios de Europa central y del norte, también se ha resentido con la implosión de la crisis hasta el punto de haber afectado a  instituciones y la totalidad de formaciones políticas. La aparición del 15M fue el primer brote de descontento social conocido en Europa. A día de hoy, los casos de corrupción -en especial de instituciones públicas, en teoría garantes de la ética de lo políticamente correcto-, han socavado por un lado la confianza de los electores y provocado un revulsivo en la Democracia, dando origen a formaciones extremas, tanto de izquierdas como de derechas, que han acabado con el bipartidismo clásico de forma  similar, aunque por razones distintas en el resto de la UE.

La primavera árabe y los conflictos en determinados países entre ellos Siria, no han hecho sino aflorar el problema de la migración masiva. Otros países subsaharianos se han adherido a las pateras con rumbo a las costas del sur de Europa, poniendo de manifiesto que la UE no es consciente del desafío integral de una especie de invasión masiva de origen musulmán, sino que además la yuxtaposición con la crisis económica y la crisis del euro están dado al traste con las paupérrimas arcas del Estado de bienestar en la vieja Europa.

A día de hoy, los partidos socialdemócratas y socialistas de prácticamente toda Europa, han consignado sus índices electorales más bajos desde el fin de la contienda mundial. Y los conservadores, anclados en postulados que no terminan de conectar con el presente. En su lugar, han emergido  partidos populistas (de un extremo y otro) que son tildados por sus contrincantes de radicales, xenófobos y/o anti-europeístas.

Con este trasfondo, unido al terrorismo islámico, los nocivos efectos del cambio climático, los conflictos bélicos en numerosas regiones, la ola de refugiados, migrantes y su impacto en las sociedades de acogida, la disparidad de criterios a la hora financiar el mayor gasto social a costa de un mayor déficit y deuda públicas, junto con las particularidades del Brexit y el fin del combustible fósil para mitigar las muertes por contaminación, evidencian que los políticos y los electores están abrumados. Pero en algo coinciden: la resistencia al fin de la era del “papá Estado” .



Cada vez hemos de afrontar a tantos frentes (sociales, económicos, políticos, ambientales, digitales y hasta demográficos) que difícilmente se pueden seguir financiando como antaño. La lenta exterminación de los europeos -con sus casi ínfimas tasas de natalidad- se intenta compensar con millones de migrantes de credos diferentes aún a costa de su integración. A esto se suma la 4ª Revolución digital que imparablemente dará un revulsivo al mercado laboral (con la implantación de los robots, la IA, las máquinas inteligentes) y seguramente hasta a la democracia digital (eDemocracy).

Pretender mantener el estado de bienestar tiene un alto coste. Pero más desgaste tiene negarse al cambio de paradigma y superar la zona de confort. La comodidad nunca es buena consejera. Los más atrevidos son vilipendiados en la opinión pública porque cuestionan los intereses de unas clases privilegiadas. Pero no hay punto de retorno. Como no tiene retorno el reto del cambio climático, el fin del bipartidismo y la Industria 4.0.

¿Cómo se financia todo esto? Esta es la cuestión. En  vez de ahondar en el debate, optamos por la confrontación política y social. Porque nos da pánico lo desconocido.  Ya no vale la política ni la religión (cuestionada además por la impunidad de los casos de pederastia) de siempre. En un país como España, ultraconservadora y ultra-moralista hasta poco antes del 2008, hemos pasado a liquidar los valores y principios más elementales con la crisis, la corrupción y el rechazo a las reformas estructurales. La democracia en Europa depende también del estado de bienestar. Definir las prioridades y los desafíos, su financiación y co-pago pero apelando también a la gobernanza, nos obligará a conjugar nuevos verbos. 

El siglo XXI digital y verde debe plantearse muchas cosas, y tolerar la valentía que se enfrenta a molinos de viento en toda Europa. El interés colectivo frente al individual. Los planteamientos socialdemócratas de antaño frente a los postulados de nuevo cuño de democracia digital.

jueves, 24 de agosto de 2017

EUROPA ANTE EL RETO DIGITAL NO PUEDE SEGUIR RESISTIENDOSE AL CAMBIO

La resistencia al cambio. Esta es tal vez la característica más sobresaliente en Europa, y España tampoco es ajena. Cualquier modelo innovador de negocio digital que parezca poner en peligro las empresas ya existentes son respondidas por sus colectivos con amenazas y huelgas. Así se entiende que en la UE, a diferencia de EE.UU., cueste que triunfe la innovación en la nueva era digital con empresas de la denominada economía colaborativa. Y la resistencia no sólo es social, sino también legal y política. En ocasiones, porque sus legisladores proceden del pensamiento analógico. Un emprendedor diría: "Es el futuro digital, imbécil". Otros que es la economía del conocimiento




Empresas como Cabify, Uber, Airbnb, pero también Google, junto con Amazon, Apple, Netflix o la proliferación de los drones por mencionar unos cuantos, nacen y  se disparan en la bolsa tecnológica de USA. En  Europa por contra le buscamos todas las cosquillas para defender la inmovilidad y resistir una tendencia importada que está por ver su futuro. En el fondo, hay que reconocer que los modelos clásicos (analógicos) en Europa no  se pueden justificar sólo argumentando la  defensa a ultranza de los derechos de los trabajadores y el pago de los impuestos (faltaría).

La llegada de la 4ª revolución digital, la inteligencia artificial  y las máquinas inteligentes, trastocarán (también en Europa) todos los oficios y empresas de cualquier sector. Pero sobre todo el talento y el aprendizaje cognitivo. Hay que amoldarse, no oponerse parapentándonos en el marco legal vigente. El marco normativo se puede y debe adaptar, permitir y saludar los nuevos conceptos digitales.

Qué pasará entonces cuando se digitalice (robotice) en los próximos años algunos sectores analógicos como:
- la enseñanza presencial y el papel de los maestros (primaria, secundaria y superior)
- las farmacias y la venta de medicamentos
- la salud asistencial y el papel de los médicos
- la asistencia jurídica y la burocracia judicial
- las finanzas, las auditoras y el controlling de las cuentas
- la banca de barrio
- los Recursos Humanos y el nethunting
- las relaciones personales y los robots de compañía
- la política clásica frente a la gobernanza digital
- la religión y la nueva visión de la fe (New Age por ejemplo)
- o la ética y moral clásicos frente a los nuevos valores

¿Saldremos a la calle en huelga para defender el status-quo? ¿Paralizaremos la economía porque han surgido nuevas iniciativas digitales que compiten por buscar su nicho de mercado en contra de los modelos de empleo clásicos? Cada vez son más los gurús que auguran que en pocos años todos los oficios y negocios se volverán digitales para sobrevivir en un mundo interconectado. Cuanto antes asumamos el cambio de paradigma en Europa mejor para innovar y crear empleo, aunque conlleve alterar un marco normativo que sigue anquilosado en el pasado.


No puede ser que modelos y productos del siglo XIX sean los que marquen las pautas del siglo XXI en los inicios de la era digital. Ninguna revolución anterior se impuso sin dolor, pero no por ello  debemos anclarnos en el pasado y oponernos al progreso. Porque Europa o demuestra músculo para adaptarse al futuro o estará condenada a ser un continente de la tercera edad.

miércoles, 22 de junio de 2016

LA ODISEA DE LA e-ADMINISTRACIÓN ESPAÑOLA: UN EJEMPLO LA RENTA 2015

En plazo de la presentación de la Renta 2015, resulta que han desaparecido los impresos. Bien podemos pensar. Ahora se tramita todo digitalmente. Pero ah, amigo. Ahí empieza la odisea. Nos creemos que por transvasar a internet ciertos trámites todo está hecho. Curiosamente funciona a las mil maravillas en banca, pero no tanto en algunas administraciones como Hacienda o la Seguridad Social. De entrada, has de contar, para supuestamente agilizar los pasos al igual que para otras ventanillas, con la firma electrónica. En caso contrario has de solicitarla, obligándote a personarte en alguna dependencia (policía, administración del estado, etc) para verificar tu identidad y obtener o verificar la clave de acceso (password). Sin embargo una vez hecho ese desplazamiento, regresas a tu punto de trabajo con la esperanza de empezar a tramitar tu expediente. Sin embargo, que no se te ocurra cambiar de ordenador porque  dejarían de funcionar las claves concedidas o validadas (sólo para un solo PC) y vuelta a empezar.


 

Otro momento de gloria para acceder a determinados expedientes administrativos personales e intransferibles pasa por demandar la Clave PIN. Suena muy bien que el avance digital por fin haya llegado al arcaico funcionariado. La realidad es bien otra. Solicitar la clave PIN te obliga a hacerlo de un PC determinado y no cambiar del mismo. Sin embargo la experiencia demuestra que no puede ser un PC cualquiera: a tanto no llegan. Ha de ser viejo, cuanto más mejor, aunque esté en riesgo la vulnerabilidad de tu sistema. Si es de entorno Mac o con un sistema operativo propio de Apple (el declarante /contribuyente no tiene derecho, según la administración a trabajar con un ordenador de ese entorno), o navegador tipo Safari, Opera, etc te lo rechaza porque no está preparado el servidor público para tanta modernidad. La primera en la frente. La segunda es que has de hacerlo desde un PC con entorno Windows. Perfecto para aquellos que por cuestiones de seguridad hayan optado por migrar al Windows 10. Pues malo, porque el sistema de la administración no está al día (update) tampoco con lo último del mercado que te meten por la publicidad. Bueno, dices, probaré con un PC windows de desecho y vulnerable desde el punto de vista de seguridad de datos y virus como quien dice, con windows 8.1. Pues tampoco funciona. Ha de ser con versión anterior y a ser posible con un navegador tipo Explorer (como luego te confiesan) porque cualquier otro que el usuario a día de hoy emplea provoca otro error. Tras cabrearte y acordarte de todos los santos informáticos de la señora Administración, no te queda más remedio que llamar a un número de teléfono que nadie responde o siempre da ocupado. Otra opción: llamar a un 901 (de pago) que después de interminable espera, logras que finalmente un operario se digne a darte una solución a los (cuantiosos) errores.  Lo malo es que no parecen de esta galaxia, porque no entienden que no te funcione. Después de varios intentos, alguno  te explica que algunos de esos programas y diseños informáticos de la administración sólo operan con versiones no tan modernas. Siempre había pensado que eran los usuarios los que no se ponían al día. Resulta que es al contrario. Desistes en el intento y vuelves a llamar a otro operario confiando que esté más puesto, pero el resultado es siempre el mismo: error. Cada vez que hablas con uno de esos agentes telefónicos, cada cual tiene una explicación distinta de los errores para la clave PIN. El plazo transcurre  y tú acongojado de no llegar a tiempo porque en la España digital de la administración analógica versión punto cero el plazo para la presentación de la denominada "Renta Web " (encima con sorna) finaliza hoy o podría finalizar hoy.

Intentas acceder a través de otra variante: solicitando un "Número de Referencia" que te llega al móvil. Parece simple hasta que por SMS llega el mensajito. El fallo está, como me ha ocurrido, vincular la referencia con un móvil que previamente has utilizado para otro expediente distinto. Se conoce que se produce un acoplamiento y un mismo declarante en nombre de varios sujetos pasivos  puede tener serias dificultades para cumplir sus datos personales sin error.
No sé cómo pero cuando por milagro terminas no sabes cómo por acceder a crear tu archivo con el expediente del declarante, vuelve a aparecer otro error. Tienes que actualizar algún programa como el Java, amén de determinados plugins, drivers y otras hierbas a los que están superfamiliarizado -como todo el mundo confirmará- los contribuyentes españoles, todos ellos expertos en informática de usuario, no en programadores de Linux.

¿Se imaginan lo que a un ciudadano/contribuyente del rural se le pueda pasar por la cabeza sin windows, PCs modernos, o con entorno Mac, sin Javas plugins y otros condimentos y  a duras penas al día con una tecnología que por un lado te venden como futurista pero que cuando topas con la administración ésta emplea aún  software propio de años de María Castaña ??

Sólo te queda el consuelo de acudir por obligación al gestor de turno (previo pago de sus honorarios) para solventar unos trámites que supone cualquier mortal (urbano y rural) debería poder realizarlo sin ayuda de la NASA. Y rezar para que todos tus datos introducidos por el gestor sean correctos, porque cualquier mínima desviación de la realidad que obre en poder de Hacienda /Administración del Estado no conlleven la incoación de un expediente sancionar y la correspondiente multa. 

Esto es Españ@ en la presumida Administración digital. Aunque de digital nada, analógico pero versión 0.1

jueves, 9 de junio de 2016

EUROPA, DESPIERTA: EL SORPASSO A LA DEMOCRACIA DIGITAL

La crisis económica y del capitalismo renano (social de mercado), el paro, la corrupción galopante, la politización de los tres poderes, la impunidad y la in-justicia con causas que demoran hasta más de un  decenio, junto a la falta de consensos generales (dentro y fuera de la burocrática Europa), de valores morales y éticos, así como la excesiva bunkerización de ciertos intereses políticos por encima de los más elementales de la sociedad civil, han logrado un hecho que pocos desean admitir: el desencanto de las democracias  occidentales hasta niveles propios de la República de Weimar, amenazando el ascenso de Trump en EEUU, así como de los populismos y nacionalismos que alientan el Brexit y el Euroxit.

 En tan solo una generación, Europa (y España en particular) por su falta de coherencia, firmeza, autoridad, compromiso y dejadez moral han hecho de los valores   un campo de batalla donde todo vale. Por suerte que vivimos en el seno de la UE y la OTAN porque nunca tanto, hasta donde llega la memoria, podríamos estar "peor" que nunca. En otros tiempos allanó la senda que permitió la llegada de Hitler, las dictaduras y las contiendas mundiales. Hoy por suerte, mantenemos ciertas libertades aunque otras son continuamente pisoteadas con absoluta impunidad sin revuelos sociales: tanto para el autor como para las víctimas. Contienda mundial aunque no lo parezca sí que padecemos, ignorando cómo gestionarla en suelo europeo, debido a los conflictos próximos en el Cáucaso, Siria, Afganistán, Iraq, Oriente Medio, la llegada masiva de refugiados inmigrantes a suelo comunitario, la amenaza yihadista, el terrorismo etc  Aún así seguimos mirando a otro lado, mientras los valores democráticos se recortan y los atropellos de los más débiles no terminan de repararse.

Hoy la amenaza no es que llegue un nuevo Hitler, en todo caso el acecho al poder democráticamente de unas fuerzas nacionalistas y/o populistas (como en España, Reino Unido, Alemania, Francia, Italia, Holanda, Austria, Hungría, Grecia o incluso EEUU) cuyo único interés no es el respeto de las mayorías  sino la imposición de unos programas políticos que parecen catálogos de venta de artículos por correo a costa de unas clases sin cuota de pantalla. Lo grave es que los electores somos los que estamos legitimando este fenómeno sin dar el merecido escarmiento a los provocadores de tanto anti-sistema por la derecha y por la izquierda. La convivencia se torna cada vez más ardua y la clase política a lo suyo: celosa de perpetuar sus privilegios analógicos y el status quo sui géneris cada vez más alejado de la realidad de la calle.


La sangre podría correr, pero nuestros valedores de los principios democráticos seguirían a la gresca haciéndonos ver que las acciones y reacciones llevan su tiempo, sus cónclaves y plazos, mutiladas a su vez por la burocracia y consultas de expertos en la teoría de los juegos. La anafilaxia en la  toma de decisiones ha contagiado al resto de los poderes públicos, instancias, actitudes y aptitudes, hasta afectar a la enseñanza, la diplomacia, el deporte, el arte o el mismo ocio forzoso. Es lo que tiene los excesos del liberalismo, digo de la Democracia analógica, que con la globalidad y el sobrevuelo de lo Digital, aún nos cuesta repensarnos y mantener la coherencia. Interna y externa. Se acabó la excusa que  todos los malos siempre lo arreglen los mismos. La decadencia europea (y española) no pueden caer más bajos. El hecho que la democracia analógica atraviese sus peores momentos no es excusa para ignorar el sorpasso de la democracia digital. Que reclama diligencia, responsabilidad, valentía, audacia, arrojo, sí hasta compasión.

martes, 24 de mayo de 2016

EN LA ECONOMIA DIGITAL SE IMPONE EL e-LIDERAZGO

EL MODELO DE GESTION DEL FUTURO SIMPLIFICARÁ ESTRUCTURAS CON MODELOS PLANOS Y SIN APENAS JERARQUIAS

El fenómeno de la digitalización de la economía, junto con la globalización 
y el afianzamiento de la gobernanza, van a ser los promotores de
un nuevo cambio de paradigma en la empresa de mediados del siglo XXI. 
Se calcula que de aquí al año 2050, las empresas líderes lo serán por 
practicar un nuevo modelo de gestión digital: más plana, transparente 
y sin jerarquías que repercutirá en la implantación de un tipo de comunicación
horizontal en las organizaciones, como reflejo de los nuevos

esquemas de la sociedad imperante.




Los modelos de negocio y gestión de empresas están
abandonando los esquemas analógicos, su clasismo piramidal junto con sus estructuras jerárquicas, y en su lugar produciendo una democratización interna que pasa por la delegación creciente de funciones y por compartir la toma de decisiones en sus equipos de trabajo en plena era digital. Este fenómeno junto con la globalización, la tendencia a la urbanización de las ciudades, la masiva transformación digital, el respeto por la gobernanza, la mayor democratización de la sociedad, la presión demográfica, la conciliación familiar y la flexibilidad de la jornada laboral (tele-trabajo entre otros) hacen prever también un cambio en el modelo de gestión y en la comunicación interna de las organizaciones, emergiendo un nuevo estilo de liderazgo digital en las o e-Leadership.


Del management y la comunicación descendente clásicos actuales
parece que en los próximos 20/30 años será bastante común
modelos de gestión planos con unas pautas de gestión y 
comunicación horizontales. Esto no significa que se vaya a
devaluar la figura del “jefe” o “líder”. Todo lo contrario, éste
 será por mérito compartido y reconocido , de acuerdo a unas
competencias demostradas de gestión de equipos de
trabajo, delegación de funciones y trabajo por objetivos en
común, y no por designación a dedo como suele ser habitual
aún hoy en día en los modelos de gestión contemporáneos.
El líder de la economía digital será designado dentro del grupo, 
el más capaz, por  competencias innatas o adquiridas, pero suficientes 
para ilusionar al equipo al frente del que se encuentre, abandonando 
esquemas propios de la economía analógica. Los mercados o sectores 
(servicios, economía@ verde, industria, educación, ocio etc) 
junto con la Industria 4.0, el IoT, o el BigData no sólo no impedirán 
esta revolución, sino que lo acelerará  mutando así ese cambio en el 
modelo de gestión y de liderazgo en las empresas.

Más info en:

así como: "El nuevo e-Liderazgo: el futuro plano del management" en EL IDIOMA DIGITAL