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jueves, 24 de marzo de 2011

“DIRECTIVO-OBRERO”: LA NUEVA CLASE TRABAJADORA EN ESPAÑA SIN HORARIOS, EQUIPOS Y LIBERTAD DE GESTION.



“Los señores obreros” como solía calificar Superlópez a los operarios de las cadenas de montaje, parecen luchar aisladamente contra la crisis y las deslocalizaciones. A ellos hay que sumar también ahora a los “directivos-obreros”, que compartiendo el mismo entorno de presión, desarrollan sus tareas individualmente y en detrimento del trabajo en equipo y de su personal subalterno más directo. El directivo-obrero es el nuevo modelo de trabajo instalado en la ansiedad. Parece que ya no prima gestionar, convirtiéndose en esclavos de los proyectos, del tiempo y de los resultados. Con este entorno, se hace cuesta arriba dirigir, cohesionar los equipos y motivarlos, puesto que lo que cuenta ya no son estos principios sino las ventas a corto por encima de todo.

Y si un directivo no está motivado, tiene que hacerlo o figurarlo, pues de lo contrario existen largas colas de espera para ocupar su sitio en los tiempos actuales de desempleo. El talento es colateral. La creatividad y la reflexión del directivo moderno se asemeja al del operario en una cadena de montaje, es decir casi nulo, salvo a la hora del almuerzo que decide traerse el túper o escoger el menú de alguno de los bares de la esquina.

Cebar la cuenta de resultados y el volumen de facturación, aunque se cobre más tarde y las reclamaciones lleguen a posteriori, tienen prioridad en los tiempos actuales de tanta inseguridad como parapeto a la continuidad. España se caracteriza por la improvisación y falta de espíritu organizativo, tal y como nos acusan con algo de razón algunos vecinos europeos, pero como las cadenas de montaje no pueden parar, es el espíritu reinante entre la nueva clase de directivos-obreros, muchos de ellos sin mando, sin competencias y sin capacidad de cuestionar una decisión de más arriba. Parece mentira que con tanta evidencia, aún los movimientos sindicales no hayan reivindicado salir en defensa del nuevo obrero con corbata, esclavo de su tiempo, con obligaciones y sin apenas derechos, y reprimido de elevar una queja en público.

Los obreros de toda la vida gozan al menos de algún privilegio con unas jornadas más o menos marcadas por los convenios. Para el directivo-obrero por contra los horarios son interminables, se extienden cuando llegan a casa o incluso durante el fin de semana, sin conciliación posible, ni compensación por ningún tipo: está inherente al sueldo de miseria que muchas veces cobran y que tampoco se distancian mucho comparativamente. Es fácil encontrar anuncios de empleo en Internet estos días para cubrir vacantes de Directores Generales en “empresas líderes en su sector” , a cambio de unos 25.000 euros brutos anuales. Uno se pregunta el sueldo que cobraría ese directivo tántrico en una empresa que no sea líder.

La inseguridad tanto en obreros como en los "señores directivos" de nuevo cuño ha llegado a imponerse en muchos ramos y empresas tan rápidamente que uno puede quedarse sin trabajo como un suspiro: tanto al pie de la obra como en algún elegante despacho de Ikea con aire acondicionado. La precariedad y mediocridad en las altas esferas de las firmas, seguro que pasarán factura. La crisis de ninguna manera se puede combatir con estas recetas subdesarrollistas. Pero eso, de momento no interesa.

domingo, 15 de noviembre de 2009

LA PAZ SOCIAL CUESTA 300 MILLONES EUROS



La paz social cuesta en España unos 295 millones de euros que a cargo de los Presupuestos anuales Generales del Estado, es el monto que todos los contribuyentes pagamos para financiar a los 2 sindicatos mayoritarios del país: UGT y CC.OO. Ahora se entiende que ninguno de ellos se haya atrevido a declarar una huelga general (en protesta por la más grave crisis económica que encara España y el Gobierno socialista de ZP desde el final de la II Guerra Mundial) o a convocar manifestaciones masivas por los 4 millones largos de parados actuales. (Por causas menores hemos asistido a grandes movilizaciones en contra del anterior ejecutivo de Aznar). Estas cifras publicadas por la prensa española que están recogidas en el BOE, corresponden a diversas ayudas y subvenciones entregadas en los últimos dieciocho meses.
A estos importes hay que sumarle la simbólica aportación adicional de sus afiliados y el patrimonio de sus numerosas sedes sindicales repartidas por todo el país cedidas por el Estado (más de 180 millones euros por este último concepto). Por si fuera poco, las centrales sindicales gestionan al parecer más de 40.000 millones de euros en fondos de pensiones. Asimismo en España existen cerca de 300.000 "liberados" (sindicalistas en comités de empresas exentos de sus responsabilidades laborales) que cuestan del orden de 3.000 euros brutos/mes a sus compañías; es decir unos 13,5 millones anuales adicionales. Sumando todos los conceptos llegaremos a la bonita cifra de casi 500 millones euros !!


Fuente: Diario La Razón

Mirando Europa y la que está cayendo en España con la crisis, uno se pregunta si la Iglesia, las ONG´s y los sindicatos no deberían tener el mismo tratamiento. En otros países, las centrales son financiadas mayoritariamente por las cuotas de sus afiliados, no a cargo del erario público. La sospecha del "diálogo social" en España y la falta de transparencia justifica para algunos lo que han llamado "la mafia sindical" . Con tanto dinero público hipotecado en tantos actores públicos y cargas, ¿correremos la misma suerte que los antiguos países comunistas del Este europeo que hicieron saltar por los aires sus economías centralizadas? De cara al desempleado, ¿habrá que fundar un nuevo "Sindicato Contra el Paro" que vele por sus intereses, en vez de tanta "vendetta" cortejando al ejecutivo socialista?